Viajes por el Mediterráneo entre los siglos VIII y XII: Tras los pasos de los viajeros Andalusíes, Fatimíes y Binzantinos.

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Susana Calvo Capilla, “Viajes por el Mediterráneo entre los siglos VIII y XII: Tras los pasos de los viajeros Andalusies, Fatimies y Binzantinos.”, Colección Estudios, no 112, Cuenca, 2007, pp.141- 174.

El mediterráneo de finales del siglo X a finales del XII esta caracterizado por las confrontaciones y las mezclanzas de los principales reinos que se disputaban el control marítimo del mare nostrum: El califato omeya de Al-Andalus, El califato fatimí de Ifriquiya-Egipto y Bizancio. Multitud de viajeros por diversas cuestiones emprenderán viajes por los diversos reinos, realizando intercambios importantes de objetos y saberes.

En el siglo IX surgieron los Kitab al-Masalik wa-l-mamalik, manuales que se crean para el correcto funcionamiento de la administración fiscal y del ejercito. Estas obras contenían conocimientos muy detallados del terreno a las que se les añadió información de libros antiguos griegos. Estos manuales fueron de gran importancia para viajeros y comerciantes. Mas tarde surge un impulso de la geografía debido a factores como el comercio marítimo y terrestre, la búsqueda del conocimiento, nuevas ciencias o las peregrinaciones religiosas (No solo la de carácter islámico como la de La Meca, si no también cristianas a tierra santa y otros lugares místicos)

Mapa de Bagdad realizado por Abu Zaid Ahmed ibn Sahl al-Balkhi (850-934)

El interés por la geografía empieza a despertarse por todos lados. Claro ejemplo de ello es el tapiz de un mapa del mundo encargado por el califa fatimí Al-Mu´izz o el planisferio de plata encargado por Roger II a Al-Idrisi, geógrafo de la corte andalusí. Probablemente ambas representaciones del mundo tuvieran un gran parecido geográfico, el conocimiento también viaja por boca y libros de los viajeros. Es entonces cuando surgen las Rhilas o guías de viajes para los sabios.

Copia de la Tabula Rogeriana, 1154

Ibn Hawqal nació o bien en Nisibin o en Bagdad entorno a los anos 910-920. En 943 va tras su señor destronado Nasir Al-Dawla. Este recorrerá el sur del Sahara, España, Azerbaiyan, Jurasan, Egipto y Sicilia. En su obra escrita en primera persona no faltan leyendas, historietas, aventuras personales, datos curiosos, buenas descripciones de lugares,etc… Al-Muqaddasi contemporáneo de Ibn Hawqal tiene una línea de obras similares a este. Ambos crean un nuevo género el denominado Atlas del Islam, dirigido a creyentes. Ibn Hawqal recurría a menudo a informadores que le contaban echos y datos que el por la razón que fuera no pudo apreciar o comprobar. En sus obras critica duramente a algunos califas y ciudades en relación a su poca eficacia administrativa, corrupción, mal estado de sus ciudades, poca fuerza militar, etc…
Los cronistas árabes apenas recordaban el fin político de las embajadas de Bizancio y de Córdoba, pero si resaltan la importancia del intercambio científico y cultural. Se tiene testimonio del envió a Córdoba de libros, objetos antiguos y preciosos, de traductores del griego, mosaicistas, etc…Se tiene testigo de un regalo enviado por Constantino VII a Abd al Rhaman III en torno al ano 948: Un tratado de Dioscórides y la Historia de Orosio, adornado con preciosas miniaturas y en griego. Otro objeto que fascinaba a los árabes eran las cartas del emperador de Bizancio, escritas con letras de oro en pergamino azul indigo o purpurea. Un objeto islámico posiblemente inspirado en estas cartas podía ser el Corán azul, escrito con letras de oro sobre pergamino azul indigo.

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Página del Corán azul hallada en la excavación arqueológica de Raqqada, s. IX

Estos fuertes contactos entre las distintas civilizaciones islámicas no solo produjo un intercambio de ideas y conocimientos, también de objetos. Los manuscritos fueron uno de los objetos mas rebuscados, en especial aquellos considerados como raros. Los estudiantes y comerciantes llevaban dichos manuscritos a una zona y a otra, propiciando la expansión del conocimiento escrito. La metalistería jugo un papel importante, se llego a transportar jarras rituales, aguamaniles, lámparas en forma de polycandelon, etc… Los tejidos fueron otro de los grandes grupos que se importaron y exportaron por todo el mediterráneo. Vestidos, talleres, tintes y determinados tejidos fueron durante un determinado tiempo monopolio del estado en las cortes de Bizancio, Bagdad, Córdoba y El Cairo. Estas telas eran un bien de lujo de suma importancia. Se invertía y se compraban en grandes cantidades para decorar la casa, tapizar, vestirse, etc… esto hizo que el mercado negro y las falsificaciones aparecieran de una forma muy fuerte. Otros artículos que se llegaron a copiar e imitar fueron también la cerámica y la porcelana sasanida.

Adrián Sandín Galende

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