La prevalencia de representaciones femeninas en la cultura ibérica I

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Lourdes Prado y Clara Ruiz, Arqueología de Género, 1º encuentro internacional en la UAM, Cap. XII: Carmen Aranegui Gascó “La prevalencia de representaciones femeninas: el caso de la cultura ibérica”, Colección de estudios, Editorial UAM, Murcia, 2008.

La cultura íbera nos ha dejado un gran número de representaciones femeninas supuestamente religiosas a las cuales se las denomina ”Dama”. El contacto con el Mediterráneo produjo un intercambio cultural de elementos iconográficos (más que iconológicos). La relectura de estas Damas a día de hoy se hace con la finalidad de darles otra entrada en la sociedad de su tiempo como cultura aristocrática avanzada que fue. No hay nada más falso que la escisión de lo político y lo religioso en el mundo antiguo, así de la adjudicación de lo político a lo masculino y lo femenino a lo religioso obteniendo de esta manera una coyuntura política-razón-masculino/religión-superstición-femenino.
En cierto modo hemos heredado un pensamiento sexista en lo que lo femenino merece ser representado por su carácter ambivalente, mejora las notas aristocráticas y evoca vínculos sagrados y mágicos. Por otro lado, la representación masculina posee un carácter historicista, responde a lo que es real. La Historia del Arte es un claro ejemplo de ello. A pesar de este idea, fácilmente podemos llegar a la idea de que no toda imagen femenina representada en un diosa o toda imagen masculina es un guerrero. 
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Nicolas Poussin “El rapto de las sabinas” (1634, Museo Metropolitan de Nueva York) Aquí se puede ver dicha teoría sobre este carácter iconográfico, los guerreros romanos raptando a las sabinas (dando ese carácter historicista y de fuerza) mientras que el papel de la sabina es el enlazar de una forma metafórica las tribus y la tierra circundante a Roma, de manera que quedan subyugadas de forma violenta a esta. Estableciendo un linaje sagrado entre los romanos y la tierra primigenia a estos.

Las damas surgen en el arte íbero en el tránsito hacia el siglo IV a.C. donde la sociedad en su esplendor evoluciona en su organización principesca a los linajes ciudadanos, teniendo como resultado una renovación del arte y una nueva búsqueda de un lenguaje nuevo. El ciclo heroico se vuelve más complejo (en especial por las influencias recibidas en el mediterráneo) y la representación de la imagen femenina se eleva a la cúspide del imaginario pero con representaciones más simples que los primeros.
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Los heroa de Obulco, s. V a.C., Porcuna (Jaén)

La Dama de Elche es la más famosa, aunque apareció después de la Gran Dama Oferente del Cerro de los Santos, no entró en la historia como una diosa pues el espíritu del tiempo de su descubrimiento se mostraba abierto a ampliar las categorías femeninas. Aunque por conservadurismo, así fue considerada por la mayoría de los investigadores, sin contrastar la hipótesis con la historia ó la antropología. Alguna vez se hizo algún supuesto no del todo ético y con clara sesgo propagandístico como la realizada durante el franquismo, La Dama de Elche fue representada en multitud de libros de texto, nunca apuntaron la idea de describirla como una Diosa, si no como el prototipo de la española ejemplar: noble, honesta y tradicional. Además como signo artístico nacional.

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La arqueología moderna revela que algunas damas (Dama de Baeza y Dama de Elche) así como de algunas esculturas masculinas posterior fueron portadoras de restos cremados humanos. Atendiendo al pensamiento clásico de la antigüedad esto sería una contradicción a la sacralidad de dichas esculturas, pues la naturaleza sobrenatural impura que desprende un cadáver se contrapone con la santidad y la divinidad.
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Detalle posterior de la Dama de Elche, Museo Arqueológico Nacional

De la misma manera, el hallazgo de armas (asociado a enterramientos masculinos) en las ofrendas a estas damas ponen en cuestión el papel votivo de la diosa. Una dama es, en esta óptica, el exponente más claro de la evolución social hacia la diversificación de Andalucía y el sudeste, cuando se alojan damas donde en la generación anterior se mostraban toros, esfinges, guerreros o jinetes como emblemas propios de ese linaje principesco, renovando el imaginario.
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Esfinge de Agost, s. VII a.C. (Hallada en Agost, Alicante) Actualmente:Museo Arqueológico Nacional

Adrián Sandín Galende

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