El filántropo americano: John Pierpont Morgan (I)

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Corría el año 1837 cuando John Pierpont Morgan nacía en una de las familias más distin
guidas y antiguas de Nueva Inglaterra. Desde muy joven, J.P. Morgan gozó de una formación digna de un aristócrata de su nivel: se graduó  en la Boston English School, atendió un internado en Vevey (Suiza) y posteriormente la Universidad alemana de Göttingen.

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J. Pierpont Morgan (foto: NYPL Digital Gallery)

J.P. Morgan no se dedicó únicamente a atesorar y acumular obras artísticas que le recomendaban sus asesores (entre ellos su sobrino) sino que detrás del afamado hombre de negocios, que no era un connoiseur –ni mucho menos- latía una fuerte intención estética y amor a la Belleza.

No puede cometerse el error de desligar al hombre de su tiempo. J.P. Morgan vivió en una época en la que el centro artístico de Occidente aún estaba en el viejo continente.  Por lo tanto, resulta natural que el joven Morgan se embarcase en viajes en la línea del Grand Tour por Bretaña, Alemania, Bélgica y Francia, donde visitó el Louvre y Notre Dame. No podía faltar Roma en el itinerario, en donde pasó un mes entero vagando entre monumentos y galerías, empapándose de la cultura clásica a la vez que satisfacía su hambre de coleccionista adquiriendo los más finos perfumes, mosaicos, vasijas de bronce y algunas copias de esculturas.

A los veinte años regresó para trabajar como aprendiz de banquero, Morgan ya dominaba a la perfección el alemán y el francés y tenía un nivel cultural muy superior al de la mayoría de sus coetáneos americanos.

En una visita realizada a la Neue Pinakothek con su padre, Junius Spencer Morgan, ambos quedaron fascinados por una de las obras del pintor romántico Willem von Kaubach, Se trataba de La Destrucción de Jerusalén, un cuadro por el que J.P. Morgan había mostrado mucho interés. Su padre, al observar está reacción en su hijo, decidió realizar un encargo al artista. La obra, que lleva por título Voegelgesang (La canción de los pájaros) estaba basada en un poema de Schiller y le fue entregada a J.P. Morgan en 1873.

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La destrucción de Jerusalén,  Willem von Kaubach  (1846) (foto: Wikipedia)

A la muerte de Junius, en 1890, J.P Morgan heredó un patrimonio valorado en quince millones de dólares, sin contar el valor de la colección artística. Se estima que equivaldría a 225 millones de dólares americanos hoy en día.

Amelia Sturges, hija de Joseph Sturges, conocido marchante de arte, fue su primera esposa. Ella no había viajado tanto como Morgan y por lo tanto carecía de ese bagaje cultural que sin embargo compensaba rodeándose de intelectuales de la época y artistas como Frederic Chruch y Asher B. Durand. Sin embargo, Amelia murió cuatro meses después del matrimonio a causa de tuberculosis, lo que sumió a J.P. Morgan en una depresión.

Autora: Carlota Castro Nogueiras


http://www.themorgan.org

Researcher’s Guides for the collections (en inglés).

The Morgan Library Senior Curators, intr.: Jean Strousse, The Morgan Library: An american masterpiece, ed. Scala Publishers (2000)

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