Variedades sobre el estanque de mercurio de Medina Azahara

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Molina, Luis, “Variedades sobre el estanque de mercurio de Medina Azahara”, http:/alqantara.revistas.csic.es, nº XXV, Madrid, 2004, pp.329 – 333.

La existencia de un estanque lleno de mercurio en Median Azhara es un relato expresado en numerosos textos de autores árabes, aunque autoras como Ana Labarta y Carmen Barceló localizan dicho estanque en el Alcázar de Córdoba. El salón donde se encontraba dicho estanque era denominado “al-maylis al-badi” (Salón peregrino) y recibía la connotación de “qasr aljilafa”, dicha connotación era aplicada siempre al Alcázar de Córdoba y no a Medina Azahara. Poseemos tres textos en los que se nos describe dicho estanque: El primero es el Kitab al-Ya raffiya de al-Zhuri, el segundo es el Dikr bilad al-Andalus que copia parte del primer libro, y por último se trata del Nafh al-tib de al-Maqqari que copia al segundo libro. A continuación se muestra el texto (En subrayado los añadidos de Dikr) donde se refleja la descripción de dicho estanque:

“Su techumbre era de oro y mármol de grueso volumen y color puro, en sus distintos tonos, lo mismo que sus muros. En el centro de este salón peregrino (hâdâ al-maylis al-badP) se hallaba la perla única que le regaló el rey de Constantinopla. Las tejas de este salón eran de oro y plata. En el centro tenía un gran estanque lleno de mercurio y a cada lado del salón se abrían ocho puertas, formadas por arcos de marfil y ébano con incrustaciones de oro y diversos tipos de piedras preciosas, que reposaban en columnas de mármol coloreado y cristal de roca (ballür) puro, de forma que los rayos del sol, al entrar por esas puertas, se reflejaban en su techumbre y en sus paredes, produciéndose entonces una luz cegadora. Cuando el soberano quería asustar a los presentes, hacía un gesto a uno de sus esclavos y éste removía ese mercurio, con lo que el salón se llenaba de sobrecogedores fiílgores semejantes al resplandor del rayo, creando a los que allí se hallaban la impresión de que el salón giraba mientras el mercurio seguía en movimiento. Algunos dicen que el salón giraba para estar enfrentado al sol, mientras que otros afirman que estaba fijo alrededor del estanque. Ningún otro soberano, ni entre los infieles ni en el Islam, había construido antes nada parecido, fue posible hacerlo por la abundancia de mercurio que allí tenía.”

Dikr recupera otro dato de suma importancia en el que destaca la perla regalada por el emperador bizantino León a Abd al-Rhaman III, el cual la coloca en el centro del salón peregrino. Este dato lo extrajo de otras obras de autores tales como Ibn Galib, Ibn Idari o al-Maqqari introduciéndolo en el salón peregrino con el fin de adornar y dar mas grandiosidad a su descripción.

En la descripción originaria de al-Zhuri no se identifica la “estancia de la perla” con la “estancia del estanque de mercurio”; este salón aparece cuando Dikr lo nombra y le añade la perla, realizando una mala copia del texto originario en el que en vez de copiar “en el Salón peregrino” lo cambia a “este salón peregrino”. En cuestión es que dicho Salón peregrino solo se hallaba en Medina Azahara. Los autores llaman a dicha estancia de la siguiente forma:

• al-Zhuri la denomina como al-Qalbaq.
• Dikr la denomina como el salón del califato.
• al-Maqqari la denomina como alcázar del Califato.

Finalmente añado una noticia relacionada con el texto que he encontrado publicada en el diario de Córdoba digital en el año 2007.

El estanque de los Omeya de Medina Azahara recuperará su grandeza

Adrián Sandín Galende

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