“¡Oh Zahra, vuelve a ser!…pero ella contesta: ¿vuelve acaso quien ha muerto?”: El milagro de Madīnat al-Zahrā’. De Córdoba la Vieja al Centro de Interpretación.

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Arquería restituida del Salón Rico de Abd al-Rahmān III.

En el siglo XV asomaban, en la serranía cordobesa, los muros pétreos, fustes agrietados y placas de mármol de una enorme ruina , de desconocido origen, que unos monjes expoliaron sin miramientos para erigir su cenobio, no muy alejado, consagrado a San Jerónimo. No sabían que estaban sirviéndose de los materiales que un día refulgieron, esplendorosos, como el más bello y suntuoso palacio de Europa occidental en la Edad Media: Madīnat al-Zahrā’, la ciudad palatina del Califa de al-Andálus, ‘Abd al-Rahmān III.

Una vez, entre aquellos sillares y tableros labrados, corrió el agua por las fuentes doradas traídas desde Constantinopla, y el soberano del Islam se solazó con sus concubinas en los jardines del paraíso. Pero la corta vida de esta joya que fue Madīnat al-Zahrā’ no llegó a superar la del nieto de Abd al-Rahmān, Hishām II, pues una rebelión arrasó el palacio en 1010. Sólo pudo brillar durante setenta y cuatro años.

A tal punto llegó su destrucción que su recuerdo desapareció de la memoria de los cordobeses, que llamaban a las ruinas Córdoba la vieja. Para el siglo XVI Ambrosio de Morales, enviado por Felipe II para investigar el pasado antiguo de sus dominios, afirmaba en sus Antigüedades de las ciudades de España (1575), que aquellos restos pertenecían, por lo clásico de los relieves y capiteles, a la Colonia Patricia fundada por Marcelo, allá por el siglo II a.C. No obstante, no tardó en ser rebatido, y en 1627, en Antigüedades y excelencias de Córdoba, Pedro Díaz de Rivas, afirmaba que aquellas ruinas pertenecían a la época de la dominación árabe, en lo que fue seguido por el Padre Ruano en su Historia General de Córdoba (1760). Ambos concluyeron que por su riqueza, sólo se podían atribuir al Califa ‘Abd al-Rahmān. José Antonio Conde, en Historia de la dominación de los árabes (1820-1821) ya aventuraba que en algún lugar de la sierra debían erigirse los restos de Madīnat al-Zahrā’, sin proponer una localización exacta. Sin embargo, restaba ya poco tiempo para que la suntuosa ciudad palatina volviera a salir a la luz. Las primeras traducciones del árabe de las principales fuentes acerca de la ciudad, como la memorable al-Maqqari publicada por Pascual Gayangos, junto a Ibn Idhari o al-Idrisi, que debemos a eruditos como Fagnan y Dozy, contribuyeron a esclarecer la identidad de los restos de Córdoba la Vieja.

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Capitel procedente de Madīnat al-Zahrā’.

Siguiendo las indicaciones de la traducción de Maqqari, Pedro de Madrazo identificó definitivamente el yacimiento con la ciudad palatina y fue el primero en excavar, aunque de forma rudimentaria la extensa ruina, en 1854. No obstante, las excavaciones debieron paralizarse por las protestas del marqués de Guadalcázar, dueño de los terrenos. Habría que esperar cincuenta y seis años hasta que, en 1911, Ricardo Velázquez Bosco emprendiera una verdadera excavación arqueológica en términos modernos. Los valiosos descubrimientos del arquitecto, que dirigió las excavaciones hasta 1923, sacaron a la luz las habitaciones del Califa y numerosos restos decorativos de estilo bizantino. Sus hallazgos están recogidos en Arte del Califato de Córdoba: Medina Azzahara y Alamiriya (1912).

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Velázquez Bosco y sus colaboradores en las excavaciones (1911).

Su sucesor a la cabeza de la excavación fue Félix Hernández que dirigió los trabajos de 1923 a 1936 y, tras el parón que supuso la Guerra Civil, de 1943 a 1975. Gracias a su extraordinaria labor, debemos, entre otras cosas, el descubrimiento y anastilosis del suntuoso Salón Rico, cuya restauración ocupa a los arqueólogos hasta nuestros días. Muy cerca estuvo de componer la obra definitiva sobre el yacimiento, Madinat al-Zahra. Arquitectura y decoración (1985), que a causa de su póstuma publicación careció de fotografías y dibujos, lo que complica su consulta. Otros nombres importantes para el yacimiento en esta época son R. Castejón y B. Pavón Maldonado, éste último destacado por investigaciones como la Memoria de las excavación de la mezquita de Medinat al-Zahra y sus sucesivos estudios acerca de motivos ornamentales. A Félix Hernández le sucedió, entre 1975 y 1982, R. Manzano Martos. También se dedicaron al estudio del monumento Leopoldo Torres Balbás y Manuel Gómez Moreno, que publicaron sus respectivas interpretaciones en sendos volúmenes generales -pero eruditos-acerca del arte hispanomusulmán. Las siguientes aportaciones son la excelente síntesis de S. López-Cuervo, Medina-az-Zahra. Ingeniería y Formas (1985), y el enciclopédico texto de Antonio Vallejo Triano, La ciudad califal de Madīnat al-Zahrā’. Arqueología de su arquitectura (2010), que vertió en dicho volumen toda su experiencia y conocimientos adquiridos durante su dirección del recinto arqueológico (1985-2013). Actualmente dirige las excavaciones José Escudero Aranda. Las últimas investigaciones y propuestas pueden seguirse en la publicación homónima que se edita en torno al monumento.

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Vista aérea de las excavaciones.

Los últimos años del siglo XX vieron la puesta en valor del monumento y su apertura al gran público, desde que en 1985 el recinto pasara a ser gestionado por la Junta de Andalucía. 2009 se convirtió en un año clave en la investigación y difusión de Madīnat al-Zahrā’, con la inauguración del Centro de Interpretación, un complejo dinámico dedicado tanto al estudio los restos hallados en el yacimiento como a la recepción de visitantes. Se han destacado tanto su versatilidad como espacio expositivo, como su propio perfil arquitectónico, lo que le valió, en 2010, el premio Aga Khan de arquitectura. Su ejemplar gestión y labor investigadora y educativa fue recompensada en 2012 con el premio Museo Europeo del Año. Mientras escribo estas lineas, el recinto arqueológico de Medina Azahara se postula para formar parte las de ciudades islámicas de la lista de Patrimonio de la UNESCO.

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Las modernas instalaciones del Centro de Interpretación.

A pesar de su tardío descubrimiento y de las dificultades que plantea su interpretación, la ciudad palatina es hoy un ejemplo de excavación, estudio, puesta en valor, rehabilitación y difusión del Patrimonio, gracias a los científicos y profesionales que se han encargado de gestionarlo. Es un lugar imprescindible abierto a todos los visitantes, tanto para aquellos estudiosos interesados en el arte islámico medieval, como para aquellos que sólo desean perderse entre las columnas y pilares y evocar, rodeados de los tableros de ataurique, las mil y una historias que, en su época de esplendor, tuvieron lugar entre los muros de Madīnat al-Zahrā’. 

Autor: Alfredo Calahorra Bartolomé

 

Aquí la referencia bibliográfica básica…

Manuel ACIÉN ALMANSA, Materiales e hipótesis para una interpretación del Salón de ‘Abd al-Rahmān al-Nāṣir, en El Salón de ‘Abd al-Rahmān III, (Córdoba: 1995), 177-195.

Antonio ALMAGRO, Planimetría de Madīnat al-Zahrā’, (Granada: CSIC, 2012).

D. Fairchild RUGGLES, Islamic Gardens and Landscapes, (Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 2008).

Manuel GÓMEZ-MORENO, Arte árabe español hasta los almohades-Arte mozárabe, Ars Hispaniae III (Madrid: Plus Ultra, 1951).

Oleg GRABAR y Richard ETTINGHAUSEN, Arte y Arquitectura del Islam 650-1250, (Madrid: Cátedra, 1996).

Félix HERNÁNDEZ GIMÉNEZ, Madīnat al-Zahrā’, arquitectura y decoración, con nota preliminar de Purificación MARINETO SÁNCHEZ y prólogo de Antonio FERNÁNDEZ PUERTAS, (Granada: Patronato de la Alhambra, 1985).

Luis MOLINA, “Sobre el estanque de mercurio de Medina Azahara”, en al-Qantara, XXV, 2, (CSIC, 2004), 329-333.

Basilio PAVÓN MALDONADO, El arte hispanomusulmán en su decoración floral, (Madrid: ICMA, 1990).

— “Presencia helenística y bizantina en el arte omeya occidental”, en Andalucía Islámica: notas sobre arte y arqueología hispano-musulmana en Andalucía, 4-5, (Granada: Universidad de Granada, 1983-1986), 279-305.

— El arte hispanomusulmán en su decoración geométrica, (Madrid: ICMA, 1975)

— Memoria de la excavación de la Mezquita de medinat Al-Zahra., (Madrid: CSIC, 1966).

Henri TERRASSE, L’art hispanomauresque, des origines au XIIIe siècle (Paris: G. Van Oest, 1932).

Leopoldo TORRES BALBÁS, Arte hispanomusulmán hasta la caída del califato de Córdoba (711-1031); Arte Califal en Historia de España dirigida por Ramón Menéndez Pidal, vol. 5 (Madrid: Espasa-Calpe, 1987).

Antonio VALLEJO TRIANO , La ciudad califal de Madīnat al-Zahrā’, arqueología de su arquitectura, Córdoba: Almuzara, 2010).

— “Madīnat al-Zahrā’, el triunfo del estado islámico”, en al-Andalus, las artes islámicas en España, (Madrid: Ediciones el Viso, 1992), 27-39.

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